Todas las personas que de una u otra forma estamos cerca de la intervención social nos estamos preguntando si la respuesta de los servicios sociales básicos a las situaciones personales y familiares derivadas de la crisis económica esta siendo la adecuada o la esperada. Intuyo que serán muy pocas las personas que vean con satisfacción la respuesta que estos servicios están dando a las situaciones de dificultad, precariedad, exclusión... a las que se ven sometidas un número aún creciente de personas y familias.
Los servicios sociales básicos o comunitarios están viéndose desbordados por una demanda que no pueden atender con los medios de que disponen. Medios, por otra parte, que no sólo no se han reforzado, si no que en muchos casos se han debilitado. Aunque esto es difícilmente cuestionable, creo que no es la única explicación a la insatisfactoria respuesta que este tipo de servicios sociales están dando a la situación actual. Posiblemente sea el momento de pedir un reforzamiento de los servicios sociales básicos, pero también una revisión del modelo.


En esta reflexión, seguro que puede resultar interesante la lectura de un artículo publicado en Zerbitzuan en junio de 2012. Se trata de un artículo firmado por Manuel Aguilar (UB), Marta Llobet (UB) y Gegoña Pérez (UPNa) titulado Los servicios Sociales frente a la exclusión (ver).